Amalio Belmonte: son urgentes y necesarias las elecciones en la UCV

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Minutos antes de comenzar la entrevista con Amalio Belmonte, actual secretario de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y vicerector administrativo encargado, sonó insistentemente su celular. Lo agarró y vio que era Kevin Ávila. “Me está llamando el que asaltó esta oficina”, dijo.

Belmonte aludía a uno de esos episodios de la violencia política del año 2011, cuando Ávila fue expulsado de la escuela de Trabajo Social luego de protestar lanzando alimentos podridos a las autoridades ucevistas. “Chávez le levantó la mano”, recordó Belmonte.

“Después pudimos hablar en paz; yo le entregué el título”, acotó sin interrumpir su rutina de firmar notas certificadas y constancias. “Yo firmo alrededor de 300 cosas diarias”, desglosó. Aunque después aclaró que aparta instantes diarios para releer Venezuela, Política y Petróleo de Rómulo Betancourt.

La entrevista que concedió el Secretario de la UCV a Últimas Noticias ocurrió un día antes de que el Consejo Universitario debatiera en segunda discusión el reglamento para celebrar las elecciones de las nuevas autoridades, cuyo período está vencido desde el año 2012.

“Son urgentes las elecciones”, expresó Belmonte desde su despacho por cuyas ventanas se mira el famoso reloj de la UCV, un pedazo del Jardín Botánico, la plaza descubierta del rectorado así como una pared de la escuela de Sociología, de donde egresó en los años 70, promoción José Rafael Neri, cuando sus compañeros de clase le cancharon el apodo de Flaco Belmonte.

—¿Cómo marcha la remodelación que acomete el Gobierno en la UCV?

—Este es un asunto que pareciera resultar espinoso, difícil o controversial, que no debería serlo. Porque lo normal debería ser que hubiese un acuerdo entre el Gobierno y la universidad soportado en el diagnóstico que tenemos. A mí me parece positivo las obras que se están haciendo. Muy positivo.

—Pero…

—Hay que acentuar mucho más la coordinación entre la comisión designada por el Gobierno y obviamente, los organismos que representan a la institución, las autoridades universitarias, los decanos. Eso se ha hecho; no ha habido allí una relación lo más armónica posible, que yo lamento eso, pero en buena medida cada decano ha podido establecer una relación suficientemente permanente con los organismos o compañías o los funcionarios encargados de trabajar en cada una de las facultades.

—Cuando el presidente Nicolás Maduro visitó la UCV (22 octubre 2021) y se sentó en un pupitre, ¿eso fue coordinado con las autoridades de esta universidad?

—El Presidente pudo haber solicitado, y yo estoy seguro de que no se le hubiere negado, que él quería visitar a la UCV y lo hubiéramos recibido. ¿Por qué no recibirlo?, ¿por qué no ser un país más normal en ese sentido? Eso debería ser normal en cualquier parte del mundo. En Venezuela, dada la conflictividad política existente, eso, primero, no ocurre así y, segundo, cuando entonces el Presidente apareció sin participar a las autoridades, sin duda alguna que se creó una innecesaria controversia.

—Si la universidad no trabaja en total armonía con el Gobierno para la remodelación de su infraestructura, según su apreciación, ¿cómo pudiera convertirse en un factor para resolver los problemas del país?

—Cuando yo hablo de que no hay armonía, es armonía total. No es que ha habido una guerra terrible. Pienso que esos desacuerdos pudiéramos resolverlos y de hecho hemos resuelto muchos y muy importantes. La pregunta es pertinente por lo siguiente: en todas partes del mundo las universidades se transforman en el centro en el cual los factores en pugna a nivel nacional se ponen de acuerdo. Yo quisiera que nuestra UCV pudiera ejercer ese rol de la forma como se hace en otro lado.

—El último movimiento político que se reunió en el Aula Magna de la UCV fue de corte opositor con participación de funcionarios exchavistas, entre otros.

—Lo que no queremos nosotros es ser la plataforma de un grupo, porque la universidad no puede ser la plataforma del Gobierno ni de la oposición. Eso yo sé que no cae bien en algunas personas que quisieran que fuéramos como más beligerantes en la vida política del país. La universidad debería ser el espacio donde todas las vocerías quepan.

—¿La UCV ha sido convocada para las mesas de diálogo promovidas por el Gobierno?

—No ha sido convocada. Y si nos convocan asistiríamos con mucho gusto, claro está, para exponer nuestra opinión, igual que lo está haciendo Fedecámaras, la Conferencia Episcopal. ¿Por qué las universidades venezolanas no pueden ser consultadas como la ley lo establece con respecto a los problemas del país?.

—¿Qué tiene la UCV para ofrecerle al país?

—En esta institución donde estamos ahora, creo que tú la conoces bastante porque eres egresado de aquí, hay una masa crítica importante de opinión consolidada sobre los problemas que el país tiene. Un gobierno hábil, que se sienta con frialdad a consultar al país, debería consultar a las universidades, no solo con respecto al presupuesto, sino en qué medida puedo hacer una alianza con el Gobierno para que nos ayude con diagnóstico, con opiniones respecto a los problemas del país. Lula lo intentó hacer en Brasil, lo hizo la Merkel en Alemania, y en México López Obrador.

—Profesor, tenemos el tema de las elecciones para las autoridades en la UCV, cuyo período está vencido desde 2012. La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia había establecido una mesa. ¿Cuál es el estatus de esas negociaciones?

—La Sala Constitucional en el 2018-19 tomó otra decisión; ya había tomada una en la cual suspendía las elecciones de la UCV mientras nosotros no estableciéramos un reglamento que tomara en cuenta disposiciones que están en la nueva Ley Orgánica de Educación.

—¿Ese mandato se está cumpliendo?

—¿Qué ocurrió?, que la UCV junto a otras universidades hicieron una apelación con respecto al contenido de la Ley Orgánica de Educación, que suprimía algunos artículos de la Ley de Universidades y además establecía un nuevo universo electoral que debía ser tomado en cuenta para convocar elecciones.

—¿Qué dice la ley respecto a quiénes están facultados para elegir las autoridades académicas?

—En esa Ley Orgánica de Educación se habla de que la comunidad académica se constituye distinto a lo que dice el artículo 109 de la Constitución, que son estudiantes, profesores y egresados. Ellos (Sala Constitucional) dicen que la comunicad tiene que ampliarse e incorporarse a los empleados y obreros. Es decir, que serían cinco sectores. Y en alguna medida dejaba la sentencia la posibilidad de que cada miembro de la comunidad, no importa su condición de estudiante, profesor, egresado, obrero, empleado, tiene derecho a votar. Es como si fuese una alcaldía o una gobernación o un país.

—El voto universal, uno de los principios de la democracia.

—Ese criterio pareciera democrático, pareciera inobjetable, pero estamos hablando de una academia, donde deben privar los criterios de carácter académico. Aquí un profesor no puede ser candidato a decano si no ha cumplido con una carrera académica. Un estudiante no puede ser candidato si no está en el último bienio de la carrera. Aquí privan los requisitos académicos como debe ser, como en las Fuerzas Armadas privan los requisitos que tienen que ver con la formación de la disciplina militar.

—¿Ese es un criterio inamovible para ustedes?

—Nuestro criterio es que estamos dispuestos a incluir otros sectores, pero que deben predominar los sectores académicos. Además, hay un problema, si es 1×1, todos los egresados, incluyéndote a ti, tendrían derecho a votar. Entonces decidirían los egresados.

—¿Esa es la piedra de tranca en el debate para la convocatoria a elecciones de autoridades universitarias?

—El Gobierno lo entendió y está tratando de elaborar un reglamento respecto a los egresados. Porque, si es así, alguien sería rector de acuerdo con la opinión de los egresados, que serán mayoría.

—Pero en la última sentencia (0327, 27 de agosto 2019), la Sala Constitucional matiza ese criterio.

—En la última sentencia intentan morigerar eso, intentan hacerlo un poco más racional, pero sigue siendo para nosotros controversial.

—Y ante esa situación, ¿qué proponen ustedes?

—Hemos propuesto un reglamento electoral, hemos invitado a la ministra de Educación Universitaria, Tibisay Lucena, ella es la encargada de ejecutar la decisión de la Sala Constitucional que solicita que la UCV haga un reglamento. Ese reglamento lo somete el ministro de Educación Universitaria a la consideración de la Sala Constitucional. Una vez que eso ocurra, hipotéticamente podríamos convocar a elecciones.

—¿Y mientras tanto…?

—Mientras ese problema no se resuelva, la Sala misma nos ordena continuar en los cargos. Por supuesto que ha sido muy negativo en el sentido siguiente: no es bueno, ni aquí ni en el país, que alguien esté mucho tiempo en el cargo. No es bueno, hay una frase de Bolívar que lo dice muy bien. Y sobre todo en la universidad, que trabajamos con criterios democráticos, entonces la universidad es la más ganada para que haya alternabilidad de las autoridades, de los decanos e incluso de los estudiantes que acaban de convocar a unas elecciones.

—¿Considera negativo ese estancamiento en la renovación de las autoridades de la UCV?

—No es bueno. No ha sido propiciado por nosotros; no creo que hay un deleite para mantenerse en estos cargos tanto tiempo. Las circunstancias han obligado a que sea así, pero también estamos empeñados en tratar de salir de esta situación de la mejor manera posible. Creo que es sano que la universidad aproveche este impulso de los estudiantes, con toda la controversia que es propia de toda elección.

—¿Es necesario entonces llegar a un acuerdo entre la UCV y el Gobierno?

—Aquí es necesario llegar a un acuerdo. Yo no creo que podamos nosotros unilateralmente decidir sin tomar en cuenta la realidad del país. Decidir por nuestra cuenta y hacer unas elecciones sin tomar en cuenta que es necesario que haya acuerdos previos para que se puedan realizar de la mejor forma posible.

—Es decir, son urgentes las elecciones para renovar las autoridades rectorales en la UCV, según se desprende de su análisis.

—Son urgentes y necesarias en la medida en que tenemos tiempo solicitando hacerlas. Son urgentes porque yo creo que es necesario que podamos solucionar este problema porque tiene mucha data y esa prolongación, no lo llamaría estancamiento porque hemos estado muy activos, no es sana. Hagamos unas elecciones lo más pronto posible con las mejores condiciones posibles donde predomine lo académico. Creo que eso es factible. El propio Consejo Universitario de la UCV tiene mucho interés en que se hagan elecciones.

—¿Elecciones donde todos los sectores voten como dice la Sala Constitucional del TSJ?

—Tomar en cuenta todos los sectores pero que no se rija esto como una elección para una alcaldía, porque es de naturaleza distinta. No es un problema clasista ni elitesco. Si esta institución es productora de conocimiento, la preocupación tiene que ver con el vínculo; obviamente los profesores son los más vinculados con la producción de conocimiento, para eso están acá. Debe haber un predominio de ese sector al momento de decidir electoralmente quiénes deben gobernar la universidad. Eso no excluye a otros sectores y estamos dispuestos a discutir su participación. Como en la vida militar: no se convoca a todos los soldados para que elijan al general.

—¿Aspira a ser rector de la UCV?

—Una vez que podamos tener un sustento consensuado que nos permita convocar elecciones, sin duda que surgirán diversas candidaturas para decanos, rector, vicerector; es decir, habrá una megaelección, porque todas las autoridades tienen vencido su período. Ya hay precandidatos y yo soy una de esas personas que aspira al rectorado de la UCV. No tengo por qué negarlo.

—¿Cómo va el proceso de reincorporación a clases en la UCV, luego de dos años de pandemia?

—Hemos avanzado de manera importante, incluso aquí te tengo el último acuerdo del Consejo Universitario. (“…continuar el proceso de actividades presenciales en la medida…”). Cuando la crisis estaba en su momento más fuerte, que no había vacunación, las actividades presenciales se redujeron al mínimo. Una vez que la pandemia fue cediendo, combinamos las clases online con las presenciales. Entendemos que nos es posible ni aconsejable sustituir la relación directa profesores-estudiantes.

—Siempre hablan de déficit presupuestario en la UCV. ¿Cuán alto es?

—Bueno, fíjese, el presupuesto de este año fue menos del 1% de lo solicitado. El Gobierno recurre a lo que llaman los créditos adicionales, que son aquellos que se van solicitando periódicamente, pero para recibir eso hay una pugna, una lucha, una situación de exigencia que muchas veces no podemos satisfacer porque son engorrosas, porque son como obstáculos administrativos.

—¿Qué consecuencia trae eso?

—Eso nos impide hacer una planificación consistente, coherente, porque son recursos que están sometidos a la decisión del Gobierno, no están sometidos a la planificación y solicitud que hacemos nosotros. Tenemos deudas del presupuesto del año pasado. Es decir, no hay una regularidad. Se unen dos cosas: no se nos da el presupuesto adecuado, cada día es menor y no se nos otorga en los lapsos que la ley establece. Siempre estamos dispuestos a dialogar con el Gobierno respecto a eso.

—Respecto al sueldo de los profesores de la UCV.

—Recientemente hubo un aumento salarial, pero de forma contradictoria hubo una disminución de otros beneficios que forman parte del sueldo, como son: las primas de antigüedad, de actividad universitaria y la prima profesional, que se redujeron considerablemente, en un 50%. Podríamos decir que se disminuyó en un 40% el sueldo total de los profesores. Se nos aumentó el sueldo base, pero el Gobierno no respetó los convenios internos. Es decir, aquí hay una cosa extraña.

Fuente: Últimas Noticias

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