Brasil amarga a Colombia y se queda con la Copa América de fútbol femenino

Fútbol

A la fiesta colombiana en las tribunas durante toda la Copa América solo podía detenerla Brasil, la referencia ineludible del fútbol femenino sudamericano, incluso en estos tiempos de recambio. Las herederas de las icónicas pero ya veteranas Marta (36 años, considerada seis veces la mejor jugadora del mundo) y Formiga (44), ausentes por primera vez en un torneo oficial en los últimos 20 años, vencieron 1-0 a las locales en la final jugada este sábado por la noche en Bucaramanga y se consagraron campeones del subcontinente por octava vez en nueve ediciones.

El gol de Debinha de penal, a los 39 minutos del primer tiempo, sentenció el resultado y confirmó la supremacía de Brasil en su paso por Colombia, con seis triunfos en seis partidos, 20 goles a favor y ninguno en contra. Toda una ratificación, además, de su dominio histórico: en los 140 partidos que jugó en la Copa América desde su primera edición, en 1991, Brasil suma 47 triunfos en 50 partidos, con apenas dos derrotas (ante Argentina, en 2006 y 2014) y un empate (2014). Es decir, ganó el 94% de sus presentaciones.

El fútbol femenino estuvo prohibido en Brasil durante más de 40 años a partir de una ley dictada en 1941 por el presidente Getulio Vargas. Incluso, una vez finalizada esa proscripción, en 1983, diversos gobiernos estaduales insistieron con varios preceptos estéticos, como mantener la “feminidad”. En esos años comenzaron a jugar las futuras reinas del fútbol sudamericano.

Las 25.000 personas que llenaron el estadio Alfonso López –y confirmaron el apoyo del público colombiano al fútbol femenino, incluso a pesar de la suspensión que la liga local sufrirá en el segundo semestre del año– presenciaron, además, un hecho histórico: la sueca Pia Sundhage se convirtió en la primera entrenadora en consagrarse campeón de la Copa América.

Hasta ahora, los ocho títulos anteriores, los siete que tenía Brasil y el triunfo que Argentina infiltró como cuña en 2006, habían pertenecido a selecciones dirigidas por hombres. Sundhage, de 62 años, fue bicampeona olímpica con Estados Unidos en 2004 y 2008, el salto mundial al que ahora apunta Brasil: ganar por primera vez una Copa del Mundo o una medalla de oro olímpica. América ya le queda chica.

Colombia, de gran campaña y liderada por la joven prodigio Linda Caicedo (17 años), se consagró subcampeona por tercera vez en su historia, luego de los segundos puestos ya obtenidos en 2010 y 2014. La selección local, de todas maneras, se clasificó junto a Brasil a los Juegos Olímpicos de París 2024 y al Mundial Nueva Zelanda-Australia 2023, torneo al que también sacó el pasaje Argentina, tercera en la Copa América tras su triunfo 3-1 ante Paraguay el viernes por la noche.

A diferencia de las ediciones anteriores, que desde 1999 definieron al campeón en rondas finales, esta vez se jugó un partido decisivo para resolver el primer puesto. Las entradas se agotaron días antes y Colombia no defraudó. Con el apoyo de su público y el poder ofensivo de sus delanteras –Caicedo, Leicy Santos, Catalina Usme y Mayra Ramírez–, las locales llevaron la iniciativa a pesar del favoritismo de las brasileñas y sumaron varias aproximaciones de gol, algunas bien resueltas por la arquera Lorena.

Brasil, sin embargo –un equipo que ataca y defiende con sus once jugadoras-, aprovechó su primera llegada y se puso de ventaja a través del penal convertido por Debinha, una de las apuestas de Sundhage –junto a Beatriz Zaneratto y Adriana- para llegar al gol. La autora del penal que definió el torneo de paso se subió a lo más alto de la tabla de goleadores de la Copa, junto a la argentina Yamila Rodríguez, con 6 tantos.

En desventaja, en el segundo tiempo a Colombia le quedó más lejos el arco brasileño, aunque las locales nunca perdieron la esperanza del empate, al punto que a los 44 minutos del segundo tiempo, Lorena debió esforzarse ante un remate venenoso de la delantera Usme. Brasil sólo repitió a seis jugadoras respecto a la Copa América anterior, la de Chile 2018, pero, mantenga a su plantel o presente a sus nuevas figuras, siempre repite su primer puesto, una costumbre que no pierde emoción.

Fuente: El País

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