El heredero que la COVID-19 dejó en Venezuela y el mundo

Salud

Nadie pensaría que esa mujer joven y hermosa, habitante de Caracas y empleada de una empresa de renombre, vivió una versión larga de la COVID-19. En septiembre de 2021, con el resultado de PCR positivo para el virus, se quedó en su casa por tres semanas con supervisión del servicio médico de su trabajo. Dos de ellas las pasó con tos seca, pérdida del olfato, fatiga y sensibilidad en el cuero cabelludo.

“Empecé a recuperar el olfato. Lo que más tardó fue la tos seca, que la tuve por un mes. La sensibilidad en la cabeza la tuve entre tres y cuatro meses: Era una sensación de ardor, como cuando vas a la playa y te bronceas. Un ardor constante que se fue como llegó”, relata.

Muchos pacientes “siguen sufriendo síntomas similares a los síntomas de COVID tres meses o más después”, alertó esta semana la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carissa Etienne. Este es el COVID-19 largo, que afecta a 10% o 20% de las personas, según estudios. Es decir, “cientos de miles de personas se pueden ver afectadas”, enfatizó Etienne.

En la región de las Américas se han notificado más de 161 millones de casos de COVID-19 en los últimos dos años, recordó la vocera. Es decir, que entre 16 y 32 millones podrían convivir con el heredero de esta afección por varios meses, y seguramente necesitarán apoyo de los sistemas de salud de sus países. “Las personas que tenían problemas de salud subyacentes, las que no se vacunaron, las que tenían factores de riesgo como asma, o fuman, o vapean están en riesgo de padecer esta afección”.

Este síndrome puede estar presente durante meses o años, como lo señaló la OPS.
“Nuestros sistemas de salud deben reconocer este efecto duradero de la pandemia”, enfatizó Etienne.

La afección pos-COVID puede ser debilitante. El malestar más común es la fatiga grave y persistente, pero también, los síntomas respiratorios, pérdida del olfato y problemas cognoscitivos y sensoriales, lo que afecta la vida de las personas “y su capacidad de relacionarse con el ambiente y con las personas que las rodean”. Una madre que no huele a su bebé, un atleta que se cansa, un profesional que olvida las cosas no son un detalle menor, subrayó Etienne.

Para afrontar esta COVID-19 que no se marcha la OPS propone dos R y una I.

-Reconocimiento, para identificar a personas pos-COVID. No hay suficientes trabajadores de la salud capacitados para reconocer la afección, apuntó la OPS, aunque esta “es una enfermedad real y tiene que abordarse con políticas y guías sólidas”.

-Rehabilitación, porque se necesitan profesionales de salud mental, rehabilitadores, médicos, enfermeros que puedan trabajar juntos para abordar el problema de manera holística. La OPS establecip un grupo de trabajo para desarrollar directrices para la atención del paciente y ofrecer directrices claras.

-Investigación. Todavía no sabemos lo suficiente sobre la afección y es urgente resolverlo.

Fuente: Contrapunto

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