Llegó a EE.UU. sin saber hablar inglés y ahora dirige las misiones de la NASA a la luna

Internacionales

La ingeniera Diana Trujillo, nacida en Colombia, empezó haciendo trabajos de limpieza en casas y de venta en panadería. No sabía hablar inglés y llegó a los Estados Unidos (EE.UU.) con tan solo 300 dólares en el bolsillo. Ahora, es directora de vuelo de misiones de la NASA a la Luna.

En concreto, es una de los siete directores de vuelo de la NASA y se ocupa de la supervisión de las misiones que vayan a la Estación Espacial Internacional, de la tripulación comercial y del programa Artemisa, que busca una meta ambiciosa: llevar a «la primera mujer y al próximo hombre» al polo sur de la Luna en 2025. 

Nació en Cali, Colombia, en 1981. Su abuela y su mamá la llamaban “Princesa Diana” en referencia a su nombre y al de Lady Di, quien ese año se casó con Carlos, Príncipe de Gales, en una ceremonia que fue un evento global, de acuerdo a la información reseñada en el portal Infobae.  

La abuela no pudo acceder a la escuela primaria cuando era niña, y su madre no pudo terminar la universidad.  

Sin embargo, Trujillo si ha podido cumplir sus metas académicas, además sobresaliendo en cada actividad que se desafió a desempeñar.  

“Descubrí mi interés por las cuestiones del espacio al mirar el cielo”, contó. Se tiraba en el piso y miraba al cielo y le surgían preguntas sobre la Luna, los planetas, el Sol o el universo en general. “¿Cómo era que los planetas y las estrellas podían coexistir sin caos?”, se preguntaba. 

Yo miraba al cielo y me gustaba sentir el olor del pasto. Encontraba un momento de paz. Lo que siempre he tenido es curiosidad por saber y encontrar respuestas. Así surgió mi interés por cuestiones espaciales. Siempre me gustó la matemática”, agregó. 

Reconoció, que ser pasante de la NASA, le sirvió mucho para abrirse el camino que hoy transita.  

“Empecé con una pasantía de verano y tuve la oportunidad de conocer a muchas personas que hacían diferentes trabajos. Descubrí que la actividad espacial no solo son naves no tripuladas. Me gustó escucharlos y me llené de una gran pasión por formar parte del campo espacial”, contó. 

“Aún estoy contenta con ser parte de la NASA. No me importa tanto la tarea. Siento que estoy contribuyendo de alguna manera para generar nuevos conocimientos y alcanzar logros más allá de la Tierra”, expresó. 

“Siempre hay alguna piedra en el camino y que hacen que las cosas se pongan difíciles”, comentó, pero hubo un proceso de cambio que tuvo que atravesar. “Me pasé mucho tiempo diciéndome, no es para mí. Yo no sé. Me tomó mucho trabajo bajarme de esos pensamientos. Fue como reentrenarme para pensar que si puedo aportar más allá de dónde venga y que puedo colaborar”, dijo Trujillo. 

Más allá de todo, Trujillo es el vivo ejemplo del «sueño americano», de alguien que sin tener nada ahora hace uno de los trabajos más relevantes en el campo científico, demostrando que los sueños si pueden cumplirse.

Fuente: Caraota Digital

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