Niños migrantes venezolanos siguen sin escolaridad pese a esfuerzos de los países receptores

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Familias venezolanas en Colombia y Ecuador no matricularon a sus niños debido a los bajos ingresos en sus hogares, la falta de acceso a dispositivos inteligentes y la baja conectividad a internet, que dificultan seguir un proceso de aprendizaje a distancia durante el período de clases no presenciales por la pandemia de covid-19.

Con la llegada de la pandemia aumentaron los desafíos de la educación a nivel mundial. Solo en América Latina y el Caribe, 159 millones de niños se vieron afectados por el cierre de escuelas y liceos, en especial la población migrante en edad escolar, que registró mayores dificultades de acceso al aprendizaje, pese a los esfuerzo de agencias internacionales y gobiernos receptores de aminorar el rezago educativo generado por el confinamiento, no únicamente dentro de los grupos de desplazados sino dentro de sus propios nacionales.

Según el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), tres de cada cinco niños que perdieron un año académico durante la cuarentena viven en la región, la cual ha acogido a 4.87 millones de migrantes venezolanos del total de 5.91 millones en el mundo. En enero de 2021, de esa población migrante, tres millones tenían necesidades relacionadas a la educación. El 49.3% (754.470  niñas y 743.920 niños) eran infantes.

En el Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela 2021   fijaron en 84 millones de dólares el monto a recaudar para ayudar a la migración venezolana en el área educativa, implementando proyectos que le hagan frente, entre otras cosas, a la ausencia de mecanismos de reconocimiento, validación y acreditación de notas o títulos de jóvenes venezolanos.

«En toda la región existe una necesidad urgente de incluir a los niños refugiados y migrantes en los sistemas educativos y políticas. Esta necesidad se agrava para los niños, niñas y adolescentes refugiados y migrantes de Venezuela que llegan sin documentación, (…) que se ha convertido en  una de las principales barreras para acceder a la educación en el país de acogida», reza el documento de la plataforma R4V.

En Ecuador, Colombia y Perú, cuatro de cada seis niñas venezolanas no estudia por falta de papeles o de cupos.

En el país peruano, por ejemplo —el segundo país con más connacionales—, entre 2017 y 2018  la matrícula escolar venezolana aumentó en 272% en el nivel primario y en 414% en el secundario, en los planteles públicos.

Ya para 2019, había en total 65.995 escolares venezolanos dentro del sistema educativo peruano, gracias al plan «Lima Aprende, ni un niño sin estudiar», que otorgó 2.835  cupos a estudiantes criollos de los 10,880 que abrió.

Según el informe de Unicef El derecho a estudiar: Inclusión de niñas, niños y adolescentes migrantes venezolanos al sistema educativo peruano,  el Ministerio de Educación incluso habilitó 339 colegios para recibir a alumnos migrantes, pero fue insuficiente.

Fuente y más información: Tal Cual

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